El primer paso es hacer la mezcla de las albóndigas. En el procesador de alimentos ponemos las pechugas, el huevo, la cebolla pelada, el pan rallado, el huevo y la sal. Picamos todo hasta que esté hecho una masa compacta. Si queremos que quede más espesa, le echamos más pan rallado.
Mientras tanto calentamos el horno o la freidora de aire/airfyer a 170 grados, 5 minutos.
Hacemos las albóndigas. Conviene echarnos un poco de aceite de oliva en las manos para que la masa no se nos pegue a los dedos.
Colocamos un trozo de papel de aluminio en la cesta del airfryer para manchar menos, yo al menos lo hago así. Ponemos las albóndigas, tratando de que estén separadas unas de otras. Las hacemos durante 10 minutos a 170 grados. A los cinco minutos podemos removerlas un poco.
Ponemos a fuego lento la leche de coco en una cazuela y le añadimos las cucharadas de curry. La cantidad de la especia depende del gusto de cada uno. A mí me gusta más fuerte, la verdad. Removemos con una espátula de manera que el curry se disuelva por completo en la leche de coco.
Cuando las albóndigas estén listas, las añadimos a la cazuela, removemos, tapamos y en fuego lento (4 de 10 potencia) dejamos que se haga 10 minutos.
En cuanto a las patatas asadas, yo aprovecho el batchcooking para hacerlas en el horno mientras cocino algún bizcocho, pizza o lo que sea. Primero conviene lavarlas con agua templada. Luego las coloco sobre el papel aluminio y les echo un poco de sal y si se desea, le damos un poco de aceite de oliva con un pincel de cocina. Las envolvemos bien y las hacemos en el horno durante 40 minutos, más o menos. Para comprobar si están bien hechas, basta con pincharlas con un tenedor. Si entra y sale sin dificultad - es que están listas.
Pelamos las patatas, las partimos en trozos grandes o pequeños, según el gusto de cada uno. Las echamos a la cazuela con la leche de coco, las albóndigas y el curry, removemos con cuidado. Dejamos que todo se haga unos 5 minutos a fuego lento, procurando que no se queme.
Pasado ese tiempo, servimos en cazuelas de barro o en cuencos o platos profundos. Si nos gusta el cilantro (a mí me chifla), es el momento de echarlo picado. ¡Buen provecho!